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ADN Institut centro de genética

Diferencias entre el ADN y el ARN

13-07-2020
Diferencias entre el ADN y el ARN

La información genética, la que nos define y nos hace ser únicos, se almacena en una molécula presente en cada una de las células de nuestro organismo: el ácido desoxirribonucleico o ADN. Sabemos, además, que esta información la hemos heredado de nuestros padres y, a su vez, la transmitiremos a nuestros hijos. En este  post, definimos el ADN como nuestro libro de instrucciones, el cual contiene más de 3.000 millones de letras ordenadas en unas estructuras celulares llamadas cromosomas. Hasta aquí todo claro, pero ¿cómo pueden estas frases larguísimas compuestas de las letras A, T, C y G determinar nuestro color de ojos, piel o cabello?

Para comprenderlo necesitamos entender lo que denominamos como dogma central de la biología molecular. Este gran hito evidenció que el ADN no actúa sólo de almacén de la información genética para que ésta pueda heredarse entre generaciones, sino que también proporciona el código e instrucciones para la fabricación de proteínas, condicionando así el desarrollo, funcionamiento y características de los organismos. Para entenderlo mejor podemos usar un símil: imaginemos nuestro ADN como la biblioteca donde se almacenan los manuales con las instrucciones de montaje de todos los muebles de Ikea; y a las proteínas como el resultado final después de haber leído las instrucciones de uno de estos manuales, y haber ensamblado las diferentes piezas siguiendo los pasos indicados hasta crear una silla, un sofá o un armario. Así, el manual (ADN) actúa como un código, mientras que el mueble (proteína) es la parte funcional y lo que define nuestro hogar.

Imaginemos ahora que queremos montar un mueble, antes tendremos que encontrar el manual pertinente de entre los miles de documentos que se almacenan en la biblioteca. Para facilitar esta tarea, en la célula existen toda una serie de enzimas que actúan como si fuesen bibliotecarias, encargadas de abrir las estanterías, encontrar el manual apropiado y fotocopiar solamente aquellas páginas donde aparecen los planos e instrucciones del mueble que quieres ensamblar. En la célula, esta fotocopia de la información genética es el ácido ribonucleico o ARN. ADN y ARN son moléculas parecidas, pero como ocurre en papel, la fotocopia no es exacta y, por tanto, existen algunas diferencias entre ambas:

- El ADN está formado por dos cadenas largas que se enrollan entre sí en una espiral, en cambio el ARN está compuesto por una única cadena con estructura lineal y de menor longitud. 

- El alfabeto del ADN y ARN no son exactamente iguales, mientras el ADN está formado por A (adenina), T (timina), G (guanina) y C (citosina), el del ARN sustituye la T por U (uracil). 

- A nivel químico las dos moléculas son muy similares, pero el ADN tiene un grupo hidroxilo (-OH) menos que el ARN, haciendo la molécula de ADN menos reactiva y mucho más estable.  

 

Al tratarse de una fotocopia de una región del ADN, el ARN también lleva información genética pero sus características y su tamaño mucho más reducido le permite pasar a través de los poros de la membrana del núcleo de la célula (donde se encuentra el ADN) y llegar hasta el compartimento celular donde se ensamblan las proteínas. Así, podemos decir que mientras el ADN “porta” la información genética, el ARN la “transporta”.

A día de hoy sabemos que el dogma central definido por Francis Crick en 1958 funciona en la inmensa mayoría de los organismos, pero existen una serie de excepciones donde el flujo de la información genética no se produce exactamente de la misma manera. Por ejemplo, en algunos tipos de virus no existe el ADN y la información genética se almacena directamente en cadenas de ARN. Así, cuando estos virus infectan una de nuestras células pueden directamente, y de manera más rápida, ensamblar proteínas víricas utilizando nuestra maquinaria celular, sin pasos adicionales. Algunos ejemplos de estos virus son el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, el virus del sarampión, el del Ébola o el de la rabia.