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¿Qué es el virus del papiloma humano?

25-01-2022
¿Qué es el virus del papiloma humano?

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección viral más frecuente del aparato reproductor y es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuentes en todo el mundo. Es un virus relativamente pequeño con un genoma formado por una sola molécula de ADN. Sin embargo, a pesar de ser una infección vírica muy conocida por la mayoría de personas, hay muchos aspectos importantes que se desconocen. Los tipos de virus de papiloma humano que existen, el riesgo asociado a esta infección, cómo se contagia realmente el virus o el tipo de pruebas que existen son algunos de los puntos que explicaremos en este post.

Tipo de virus del papiloma humano

Hoy en día, se han identificado más de 220 tipos de VPH y muchos de ellos son inofensivos o provocan manifestaciones benignas como verrugas o candilomas. Sin embargo, se han identificado unos 30 tipos de VPH que se transmiten por contacto sexual y que infectan el cuello uterino, la vagina, la vulva, el pene y el ano y que pueden persistir y progresar hacia diferentes tipos de cáncer, mayoritariamente el cáncer de cuello de útero o cervical, pero también el cáncer de vulva, el vaginal, el anal, el de pene o el de orofaringe. Los tipos de VPH genitales se pueden agrupar en tipos de VPH de alto riesgo (oncogénico) y de bajo riesgo (no oncogénico) en función de la asociación con el cáncer de cuello de útero y sus lesiones precursoras.


Riesgo asociado al virus del papiloma humano

El cáncer de cuello uterino es, con diferencia, la enfermedad relacionada con el VPH más frecuente. Alrededor del 99,7% de los casos de cáncer de cuello uterino se debe a una infección persistente de algún tipo de VPH genital de alto riesgo. De hecho, se establece que la infección persistente del cuello uterino con ciertos tipos de VPH es un factor causal necesario para la aparición del cáncer de cuello de útero. La prevalencia mundial de infección por VPH de alto riesgo es del 10,4% y puede alcanzar el 36,5% en algunos países en desarrollo.

Para prevenir el cáncer de cuello uterino, los países siguen diferentes estrategias como son las vacunas contra el VPH, la recomendación de utilizar preservativo durante la práctica sexual para evitar el contagio, o el cribado mediante citología (cada 3 años) o test VPH (cada 5 años) para detectar precozmente las mujeres infectadas.

En el caso de las pruebas de cribado, la citología realizada por un ginecólogo/a es actualmente la prueba más extendida, pero sin embargo tiene una menor capacidad de detección del VPH comparado con otros test, dando lugares a una cantidad importante de falsos negativos. Además, el principal reto que pueden afrontar algunos países es la dificultad que tiene parte de su ciudadanía para acceder a un centro sanitario. Además, la citología debe realizarse cada 3 años y permite detectar cambios morfológicos en las células del cuello del útero que pueden ser provocados por el VPH. En cambio, el test de virus de papiloma humano VPH detecta directamente la existencia del virus, por lo que tiene mucha más sensibilidad para detectar las infecciones en las fases más iniciales. Además, esta prueba de control de infección por VPH ofrece la posibilidad de llevar a cabo la extracción de la muestra en casa, una misma, sin ningún facultativo y, por lo tanto, permite hacerla accesible a todas aquellas mujeres que tienen dificultades para visitar al ginecólogo. Además, el VPH Test Control ofrece la flexibilidad de hacer la prueba dónde y cuándo se quiera.

¿Cómo se contagia el virus del papiloma humano?

Aunque se transmite sexualmente, la transmisión del VPH no requiere de relaciones sexuales penetrativas. El contacto genital piel con piel es un modo de transmisión habitual. Más del 70% de las mujeres y hombres sexualmente activos se infectarán en algún momento de su vida y algunos incluso pueden estar infectados en más de una ocasión. El período máximo de adquisición de la infección por el VPH es poco después de ser sexualmente activo. La infección suele desaparecer espontáneamente al cabo de unos meses después de la adquisición con un 90% de eliminación en 2 años, pero aquellas infecciones que no desaparecen y que persisten incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero. De hecho, se estima que una infección de VPH de alto riesgo que persiste más de 4 años aumenta 100 veces el riesgo de padecer cáncer cervical.

Una persona tiene un mayor riesgo de tener infección por VPH si ha tenido varias parejas sexuales en cualquier momento o si tiene una pareja que ha tenido varias parejas sexuales. Tener actividad sexual a una edad temprana, así como tener antecedentes de otras infecciones de transmisión sexual, verrugas genitales o cáncer de cuello uterino o pene en una persona o pareja sexual también puede aumentar el riesgo de infectarse con el VPH. Además de la actividad sexual, la edad es un determinante importante del riesgo de infección por VPH. La infección es más frecuente entre las mujeres jóvenes sexualmente activas entre 18 y 30 años con un fuerte descenso de la prevalencia después de los 30 años. Sin embargo, el cáncer de cuello uterino es más común en mujeres de 35 o más años, lo que sugiere que la infección se produce a una edad más joven y la progresión lenta del cáncer a una edad mayor.

En cuanto a la reducción del riesgo de contraer VPH, el uso de preservativos de látex puede disminuir la probabilidad de infección, pero no son del todo fiables, ya que la infección por VPH puede transmitirse por contacto con otras partes del cuerpo, como los genitales externos o el ano, que no están protegidas por un preservativo.

Tipo de pruebas de detección de la infección del VPH en mujeres

Las campañas de cribado del cáncer de cuello de útero son claves para disminuir la incidencia del cáncer de cuello de útero. El cribado debe permitir detectar la infección por VPH y las lesiones precursoras del cáncer de cuello uterino entre mujeres que no presentan síntomas. Cuando el cribado detecta lesiones precancerosas se puede iniciar fácilmente el tratamiento y evitar el cáncer. El cribado también puede detectar un cáncer de cuello uterino en fase inicial en un momento en el que el tratamiento tiene un alto potencial de curación. Hoy en día, existen diferentes estrategias para detectar a aquellas mujeres con elevado riesgo a desarrollar cáncer de cuello de útero:

  • La citología cervicovaginal, también conocida como test de Papanicolau, consiste en obtener una muestra citológica de la vagina y del cuello del útero para diagnosticar la aparición de lesiones precursoras de cáncer de cuello de útero o el propio cáncer. Sin embargo, la prueba citológica no detecta la presencia del virus en sí, sino que evalúa la presencia de células que ya se encuentran en estadio canceroso o precanceroso, dando lugar a un porcentaje importante de falsos negativos. De hecho, estas pruebas muestran un éxito en la prevención de sólo el 80% de los casos de cáncer de cuello uterino invasivos.
  • Test del VPH: permite detectar a todas aquellas mujeres infectadas por tipos VPH de alto riesgo (aunque no muestren citología alterada) y que, por tanto, se consideren en riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer, para poder hacer un control preventivo. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) expone que el test de VPH tiene entre un 27 y un 43% más de sensibilidad comparado con la citología por lo que debería ser el test de preferencia en el cribado de cáncer de cuello de útero.

Además, el test del VPH puede realizarse por sistema de extracción de muestra “autotoma”, es decir, una misma y sin necesidad de un facultativo. En este sentido, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la ASC (American Cancer Society) consideran de gran utilidad los dispositivos de autotoma de cara a bajar la prevalencia de la enfermedad, y por eso recomiendan incorporarlos a los programas nacionales de cribado de cáncer de cuello de útero.

  • Colposcopia: es una exploración del cuello uterino a través de un aparato (colposcopio) que permite observar detenidamente el tejido para identificar la existencia de células anómalas. Este procedimiento se realiza más a menudo cuando se ha obtenido un resultado anormal en una citología vaginal o en un test de VPH.


Más información sobre el test de detección del virus del papiloma humano.

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