TDAH en niños: síntomas, diagnóstico y cuándo acudir al neuropediatra
¿Qué es el TDAH?
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta durante la infancia y, en muchos casos, persiste en la edad adulta. Se caracteriza por una combinación de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que afectan el rendimiento escolar, la vida social y emocional del niño.
Se estima que el TDAH afecta al 6 % de la población infantil, y hasta un 60 % de los casos diagnosticados continúan presentando síntomas en la edad adulta. Es más frecuente en niños que en niñas, aunque los síntomas pueden expresarse de forma diferente según el sexo: ellos suelen mostrar más hiperactividad, mientras que en ellas predomina la inatención.
Aunque no existe una prueba única para diagnosticar el TDAH, el diagnóstico debe ser realizado por un profesional especializado, como un neuropediatra, a través de una evaluación clínica integral. Esta evaluación incluye entrevistas con los padres, profesores y, en función de la edad, con el propio niño.
Los síntomas se agrupan en tres grandes categorías:
1. Inatención:
Los niños con TDAH tienen dificultades para prestar atención a los detalles, mantener la concentración en tareas, seguir instrucciones y organizarse. Parecen distraídos, a ratos absortos, y suelen cometer errores por descuido en su trabajo escolar o en otras actividades.
2. Hiperactividad:
Son muy inquietos. Les cuesta estar parados, esperar su turno y a menudo interrumpen a los demás. Esto se manifiesta en comportamientos como mover constantemente las manos o los pies, hablar en exceso o tener dificultades para jugar o realizar actividades de manera tranquila.
3. Impulsividad:
Actúan sin pensar en las consecuencias. Al ser olvidadizos, no comparten ni controlan sus emociones, lo que origina conflictos con sus compañeros y problemas al interactuar socialmente.
Los tres síntomas principales NO tienen que estar presentes en el niño, pues existen diferentes subtipos de TDAH en función de los síntomas que predominan.

Importante: No es necesario que estén presentes todos los síntomas para que exista un diagnóstico de TDAH.
Existen diferentes subtipos de TDAH según los síntomas predominantes: predominio de inatención, predominio de hiperactividad/impulsividad o tipo combinado.
¿Cómo saber si mi hijo tiene TDAH?
Es normal que todos los niños, en algún momento, se distraigan, actúen impulsivamente o estén llenos de energía. Sin embargo, cuando este tipo de comportamientos son persistentes, afectan al rendimiento académico, la vida familiar o social, y no se corresponden con la etapa del desarrollo del niño, es momento de prestar atención.
Si tu hijo presenta de forma frecuente y sostenida algunos de los siguientes comportamientos, puede ser oportuno consultar con un neuropediatra:
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Le cuesta mantener la atención durante tareas escolares, deberes o juegos.
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Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
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Pierde materiales escolares, juguetes u objetos personales con frecuencia.
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Se muestra inquieto o tiene una necesidad constante de moverse.
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Interrumpe conversaciones o juegos; le cuesta esperar su turno.
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Reacciona de forma impulsiva o desproporcionada ante situaciones cotidianas.
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Tiene dificultades para organizar tareas o seguir instrucciones.
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Recibe comentarios negativos constantes en el colegio por su comportamiento o rendimiento.
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Presenta cambios de humor bruscos, frustración fácil o baja autoestima.
Es importante observar si estos comportamientos se dan en distintos entornos (por ejemplo, en casa y en la escuela) y si afectan a su desempeño académico, social o emocional.
El TDAH no es una cuestión de mala conducta, ni de falta de disciplina o motivación, sino un trastorno neurológico que requiere una evaluación clínica especializada. Por ello, ante la duda, es recomendable buscar orientación profesional.
Si tu hijo presenta dificultades frecuentes para concentrarse, recordar instrucciones o regular su comportamiento, es fundamental buscar la opinión de un especialista en neurodesarrollo.
¿Por qué es importante una detección precoz?
La intervención temprana es clave. Un diagnóstico adecuado permite implementar estrategias educativas, emocionales y, si es necesario, farmacológicas que favorezcan el desarrollo personal, académico y social del niño. Un tratamiento precoz del TDAH infantil ayuda a prevenir un bajo rendimiento escolar, problemas de autoestima, dificultades en las relaciones familiares y sociales o riesgos de ansiedad o depresión en la adolescencia.
En ADN Institut, nuestra neuropediatra, la Dra. Sara Jimena, realiza un abordaje clínico riguroso y personalizado del TDAH, orientado no solo al diagnóstico, sino también al acompañamiento familiar y educativo. Te recomendamos solicitar una evaluación especializada si observas en tu hijo alguno de estos signos de forma persistente: bajo rendimiento escolar injustificado, dificultades para seguir instrucciones, conducas impulsivas, problemas de convivencia en casa o en la escuela, quejas frecuentes de profesores por comportamiento.
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